En una reciente entrevista realizada por Radio UACh de Valdivia, Amerindia Jaramillo, coordinadora nacional del Proyecto GEF ICB, comentó los avances del taller “Implementación de Instrumentos Económicos para la Conservación de la Biodiversidad: Desarrollo de Casos Prácticos”, desarrollado en el Centro de Humedales del Río Cruces, Región de Los Ríos. Esta actividad forma parte de un estudio nacional que busca erradicar la pobreza, reducir las desigualdades, y trabajar por el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente en Chile, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en conjunto con el Ministerio del Medio Ambiente de Chile, la consultora TECUAR Conservación y DMC.
Durante la entrevista Amerindia Jaramillo destacó que uno de los grandes desafíos de la conservación en Chile es avanzar más allá del modelo tradicional basado en áreas protegidas del Estado, muchas de ellas concentradas en la Patagonia y la cordillera de los Andes. Esta estrategia ha dejado fuera importantes ecosistemas, como zonas costeras o de la cordillera de la costa, donde no existen terrenos fiscales disponibles para crear nuevas áreas protegidas. Ante ello, se plantea la urgencia de incentivar la conservación en predios privados y comunitarios, mediante instrumentos que hagan compatible la producción con la protección de la biodiversidad.
“Necesitamos avanzar en conservación fuera de las áreas protegidas del Estado, con nuevos instrumentos que incentiven a las personas a participar y contribuir en la conservación de la naturaleza. Hay muchos ecosistemas que no están adecuadamente protegidos en el país”, expresó Jaramillo
Las comunidades participantes también compartieron sus reflexiones en el taller: enfatizaron la necesidad de movilizar financiamiento continuo para sostener las acciones de conservación, y pidieron mayor coordinación entre los servicios públicos para evitar políticas contradictorias. Asimismo, subrayaron la importancia de que el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas —que comenzará a operar en 2026— articule sus acciones con las instituciones que ya trabajan directamente con comunidades rurales.
Otro eje de la conversación con radio UACh fue la importancia de planificar los paisajes de manera colaborativa, promoviendo la conectividad ecológica. Se explicó que no basta con proteger predios individuales o especies puntuales, sino que es necesario generar corredores biológicos y ecosistemas funcionales, donde las comunidades locales tengan un rol central en la gestión y protección del territorio.
“Estamos pensando en paisajes que conserven: paisajes que mantengan especies endémicas, que protejan el agua, que permitan la fertilidad de los suelos. Pero eso requiere planificación, acuerdos colectivos y una mirada territorial,” agregó.
El proyecto tiene una duración prevista hasta fines de 2027 y se plantea como un instrumento para fortalecer la gobernanza local, empoderar a las comunidades y avanzar en una transición hacia modelos de desarrollo sostenible. Desde el equipo organizador se extiende una invitación a todas las comunidades interesadas a participar en las futuras instancias de diálogo y a informarse a través de las plataformas digitales del proyecto, donde se irán compartiendo avances, experiencias y oportunidades de participación.
El Proyecto GEF ICB es ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por su sigla en inglés). Su objetivo es mejorar el financiamiento nacional para la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos a través del diseño, la implementación y optimización de instrumentos económicos que fortalezcan las finanzas públicas e incentive la contribución económica del sector privado al mantenimiento del capital natural del país”.