Comunidades de pescadores artesanales y organizaciones locales están liderando una nueva ola de conservación en Chile, integrando conocimientos tradicionales, desarrollo sostenible y participación activa. El proyecto ICB, impulsado por el Ministerio del Medio Ambiente y apoyado por Naciones Unidas, promueve instrumentos económicos y jurídicos para proteger ecosistemas con justicia territorial.
Una forma innovadora para proteger la biodiversidad chilena está emergiendo desde diversos territorios. Entre costas y territorios del centro del país hasta los bosques sureños, pescadores artesanales, comunidades indígenas y organizaciones locales están protagonizando experiencias de conservación que combinan desarrollo sostenible, participación comunitaria y una mirada más justa sobre el cuidado de la naturaleza. La iniciativa se alinea con los instrumentos de conservación que fomentará el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
El impulso proviene del proyecto Incentivos para la Conservación de la Biodiversidad (ICB), una iniciativa liderada por el Ministerio del Medio Ambiente, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF). Su propuesta es innovadora: avanzar hacia nuevos modelos de conservación, donde quienes habitan y trabajan en los ecosistemas sean actores principales en su protección.
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